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Arquitectura & Arte

Sagrada_Familia- Nave principal, detalle

La relación entre la arquitectura y el arte es una de las más antiguas que existen. Desde los primeros tiempos en que los humanos comenzaron a construir sus viviendas, se han trabajado materiales para crear formas con características estéticas.

La arquitectura puede ser considerada como una forma de arte, ya que las edificaciones son obras elaboradas por el hombre para satisfacer determinados fines utilitarios o religiosos. Esta actividad ha dejado numerosos ejemplos desde los albores de la historia hasta nuestros días; muchas veces estos monumentos se transforman en verdaderos museos albergando en su interior cuadros, esculturas y otros objetos.

El arte también tiene muchos tipos de manifestación aparte de la arquitectura: la pintura, la escultura, la fotografía… Cada uno de ellos tienen sus propios métodos, técnicas y características.

En ocasiones, la arquitectura se asocia estrechamente con otras artes para producir obras conjuntamente, esto sucede especialmente cuando existe necesidad de decorar elementos arquitectónicos exteriores o interiores. Por ejemplo, la decoración mural del techo de una capilla barroca se completa mediante esculturas, columnas, dorados, frescos y lienzos que juntos constituyen una obra de arte total.

Los artistas no siempre han recibido un buen trato por parte de algunos profesionales de la construcción. Mucho antes de que esta disciplina apareciera formalizada, los constructores sabían muy bien lo que tenían que hacer. Es cierto que posteriormente se introdujo un elemento nuevo: el proyecto arquitectónico. Este documento, redactado según reglas rigurosas, es lo que diferencia a un arquitecto de un constructor cualquiera. Los proyectos han sido realizados por expertos, pero también hay casos en los que los arquitectos han cometido errores, llegando incluso a provocar catástrofes urbanísticas graves. Cuando esto pasa, todos los implicados sufren las consecuencias (exceptuando tal vez a aquellos que firmaron los proyectos).

Además de esto, algunas personas pueden confundirse pensando que todo diseño arquitectónico debe ser bello, si bien lo importante es tener una función precisa y adecuada para cada caso.

En definitiva, la arquitectura y el arte están estrechamente relacionados pero hay que reconocer que la primera depende mucho de la segunda. Sin embargo, hoy día es posible que haya demasiados arquitectos y poco espacio para exponer obras auténticamente artísticas. No obstante, los dos términos mantienen una relación recíproca y mutua. Ambas son bellas, pero diferentes.

Una cosa es vivir rodeado de edificios y otra contemplar la Sagrada Familia de Gaudí. ¿Qué les parece? A mi me gusta, aunque soy consciente de que hay opiniones encontradas.

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